El minuto que marca la diferencia.

Dedicar un minuto al día a prestar atención plena y consciente de lo que estás viviendo, pensando y haciendo en ese momento, es una forma de meditación flexible y sencilla, adaptada para todas las situaciones.

No se si os ha pasado alguna vez, que a pesar de intentar tener un equilibrio en vuestra vida, intentar ser felices y aprovechar el tiempo, a veces pierdes el control y cuando te das cuenta ni siquiera recuerdas cuando fue la última vez que pensaste en las consecuencias de tus expresiones o la forma de decir las cosas.

Intentas terminar con éxito todo lo que tienes organizado en tu agenda, y a la vez intentas disfrutar y ser una mejor versión de ti mismo; durante unas semanas todo es perfecto, pero luego van pasando los días y te olvidas incluso de ser persona.

Recuerdo que, cuando era una niña, me resultaba de lo más natural las cosas que ahora me parecen una hazaña, como maravillarme por el color de las ondas del agua, o buscar formas en las nubes e imaginar por horas como podría ser el universo.

Esos pequeños detalles a los que, cuando les prestas atención, te dan un paz y una sensibilidad natural que vas perdiendo con el estrés y las experiencias de la vida; y cuando te das cuenta de cuán lejos te encuentras de ti mismo, tienes que empezar de nuevo a tomar consciencia para realizar algo que antes hacías sin dificultad.

Hace unos años, cuando buscaba fórmulas para sacar tiempo en mi día  a día para meditar, y añadirlo en mi agenda, recuerdo un día que estaba esperando al autobús; es algo que aun hoy me ocupa al menos quince minutos de mi día, solo esperando a que llegue, y como cualquier persona, empleaba ese tiempo en leer alguna noticia, mirar el teléfono móvil o pensar en las cosas que aún me quedan por hacer antes de dormir.

Sin embargo, ese día, lo recuerdo bien, porque era primavera y el aroma lo impregnaba todo; estaba sentada cerca de un árbol más de la ciudad, en la parada del bus, y de repente me vi envuelta de nuevo por esa atención hipnótica en los colores de las hojas, en los olores y en los sonidos, y se me fue de la cabeza cualquier pensamiento o emoción que no estuviera sucediendo en ese mismo instante.

Después con esa sensación, como cuando suspiras profundamente, me puse a pensar en la cantidad de tiempo que normalmente “perdemos” durante el día, y lo sencillo que sería hacer un hábito de observar con atención algo tan simple como un árbol, como si fuera la primera ver que lo ves, y permitirte maravillarte una y otra vez, solo para darte el placer.

Desde ese momento, intento cada día tomarme un minuto, mientras estoy en el autobús, o paseando, o incluso sentada leyendo; un minuto para mí, y solo prestar atención a mi alrededor y a mí misma en ese escenario.

Cada día a través de un sentido distinto, puede ser observar un objeto que se encuentra cerca, y darle el valor que le diste la primera vez. A veces solo cierro los ojos y escucho todo a mi alrededor; sin aferrarme a nada, solo escuchando cada cosa sin juzgarla, es de lo más relajante. Y otros días me dejo llevar completamente solo por mi respiración, y percibo más olores de los que soy consciente en cualquier otro momento.

Y para mí, ese minuto, es tan placentero como el tiempo de tomarse un café o un té, en soledad; pero a diferencia de ese espacio y ese café perfecto, yo muevo mi minuto y mi atención conmigo a cualquier sitio en el que me encuentre y en cualquier momento del día, y después de ese minuto, todo a mi alrededor parece más brillante y lleno de vida.

Ese único minuto, para mí, puede significar la diferencia entre sufrir una variedad de emociones y humores frente a los retos que aparecen, o tomarme las cosas con seguridad y calma, relativizando cualquier situación que pueda parecer un problema. Es ver las circunstancias a las que te enfrentas como si estuvieras mirando desde fuera de tu situación, sin la presión de personalizarlo todo. Solo prestar atención y ser consciente de la acción que estas realizando en ese momento.

No se si eres la clase de persona que no necesita buscar técnicas para sentirse pleno en su vida y en su mente, o si eres de las que piensan que en el mundo hay algo (o muchas cosas) que no son como deberían ser, y que tu libertad de vivir está siendo limitada momento a momento.

Si eres de este segundo grupo, incluso si ya tienes tu propia técnica, esta es mi experiencia, y aquí la he aportado, por si un día, mientras esperas en la puerta de una tienda a que llegue tu cita, o si estas a tres paradas de bus de tu siguiente destino, o en un semáforo de 2 minutos en tu coche, tal vez te sientas identificado con ese minuto, y quieras hacerlo tuyo, tomarlo plenamente para ti, con todo tu derecho a elegir por ti mismo, y disfrutarlo a fondo, estés donde estés.

Si piensas que es uno de esos días en los que nada especial puede pasar, aun con más motivo y ánimo, y tal vez el día parezca completamente distinto después de un solo minuto.

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2018-11-27T15:29:44+00:00

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