Si vais a Malta en los meses de invierno

He tardado mucho en escribir algo referente a los viajes que hice en los dos últimos años, pero me he decidido a ofrecerlos a todos aquellos que queráis saber que podéis encontraros si vais a Malta en los meses de invierno.

Yo estuve allí con mi pareja durante seis días, aterrizamos el día 15 de Febrero del 2017 en Luqa, y lo primero que sentimos (sobre todo recién llegados de Edimburgo) fue que habíamos llegado al paraíso climático. El tiempo era perfecto, soleado, cálido… en la maleta solo eché una cazadora fina (finísima, de hecho) de AliExpress, y fue más que suficiente para todos los cambios de clima de esos días.

El transporte

En un principio estuvimos mirando si alquilar un coche o movernos por la isla en el transporte público, y al final decidimos que, si bien el coche nos daba más libertad, con las distancias tan cortas dentro de la isla y el precio de los autobuses, nos venía mejor esa segunda opción. Nosotros compramos una tarjeta cada uno con viajes ilimitados por la isla durante una semana, que costaba 21 euros; lo que no puedo recordar, es si también pudimos usar esa tarjeta cuando cogíamos el autobús en Gozo (no están incluidos los viajes en ferry).

En cuanto a la comunicación, no tuvimos ningún problema para hacernos entender en inglés, sobre todo en los hoteles y comercios, ya que allí casi todo el mundo se entiende bien en ese idioma.

El hotel

Nos acogimos a una oferta de hotel de temporada baja, el Paradise Bay Resort Hotel, al que llegamos en una hora con la línea de bus X1, que va desde el aeropuerto directamente al extremo Noroeste de la isla, donde estaba el hotel, muy cerquita, por cierto, del ferry para ir al Gozo. Lo bueno de Malta es que todo esta a máximo dos horas de camino, y si vas en coche, aun menos. Puedes recorrerte toda la isla en unos días y hacer turismo de “primavera”, porque, aunque no te puedas bañar en sus mares cada día, Malta aun es preciosa, salvaje y mágica.

Sobre el hotel, por si alguien esta pensando en ir al Paradise, estuvo bastante bien. Las habitaciones, al menos la nuestra, tenía muchísima luz, estaba limpia cada día y disponía de terraza, y si solo incluyes los desayunos en tu estancia, puedes cocinar un poquito en la habitación. Nosotros teníamos junto a la nevera un hervidor de agua y todos los días cocinábamos pasta o arroz dentro, te puedes imaginar que entre eso y lo que comprábamos en Lidl teníamos mas que suficiente para comer como es debido. Por cierto, si pensáis hacer algo parecido en lugar de comer en el restaurante del hotel, es mejor que busquéis bien el Lidl mas cercano del aeropuerto antes de iros al hotel, ya que en toda la isla hay como cuatro o cinco supermercados, y cerca del hotel no encontrareis nada con mejores precios.

Hotel Paradise en Malta
Hotel Paradise en Malta

Lo que mas nos gusto (a parte del buffet del desayuno, por supuesto) fue la piscina de agua salada climatizada del hotel, abierta para todo el mundo durante el día. Lo que menos, que el internet que el hotel proporciona, era tremendamente malo. Si vais allí, es mejor que estéis cubiertos con el móvil. Pero por lo general fue una grata experiencia, en la noche era un hotel bastante animado, incluso en temporada baja, ya que tenían una zona con ping pong, futbolín y más juegos a cubierto. También, por supuesto la zona del bar, donde además había conciertos en directo.

En el hotel habia varias piscinas, y un acceso directo desde unas escaleras al mar, por lo que si vais en verano, no vais a pasar calor.

En los alrededores había un pequeño jardín de cactus y cerca del hotel, un grupo de gatos que son alimentados por los trabajadores, por lo que si os gustan los animales, no os vais a aburrir.

Pero pasemos a otro tema, una vez dichas las maravillas y debilidades del hotel, continuemos con el viaje. Decidimos planificarnos la ruta de la siguiente manera, teniendo en cuenta los días que teníamos y las conexiones de autobús.

Día 1. La Valeta

El primer día nos quitamos de en medio La Valeta, la capital de Malta, que si bien era una visita obligada (y más sin la opción de tirarnos todo el día debajo del agua o en la arena), también fue un lugar especial. Allí pudimos apreciar un poco mas la arquitectura y los colores tierra de la isla.

La Valeta, Malta
Malta

Era como estar en un trocito de Italia que hubiera quedado dañado por la guerra, mezclando pintorescamente el estilo tradicional con edificios nuevos, la riqueza con la pobreza (básicamente, como podrías ver en otros países, pero con el encanto de las estructuras y colores de Malta). Las calles se entremezclaban y conectaban con puentes flotantes cubiertos, y había mucha vida, para ser una ciudad tan pequeña que realmente, puedes recorrerte desde el sur hasta llegar al mar en un rato.

La Valeta, Malta
La Valeta, Malta

La Valeta cuenta además con variedad en su oferta gastronómica, resulta muy fácil encontrar productos caseros para todos los gustos, cosa que me llamo la atención, siendo un país y, especialmente una capital tan pequeña.

Como ese día terminamos muy temprano, pudimos disfrutar del resto del tiempo en la piscina del hotel donde nos hospedábamos e incluso ir a ver la puesta de sol desde su playa privada, ah, ¿que no lo he dicho antes?, pues si, aunque el hotel esta rodeado de mar por todas partes, también puedes ir a la playa privada que tiene a unos 10 minutos caminando, con dos orillas opuestas.

La Valeta, Malta
La Valeta, Malta

Día 2. Marsaxlokk y Blue grotto

Nuestro segundo día fue mucho mas activo, ya que decidimos visitar el este de la isla. En dos autobuses y un poco menos de dos horas nos encontrábamos sobre las diez de la mañana en Marsaxlokk, un pueblecito pesquero encantador con una vida muy activa cerca del mar. En el mercado del muelle compramos varias bolsas con sal marina del Gozo, y pudimos ver el escenario colorido que ellos ven cada mañana, creado por un montón de barcos pesqueros pintados del mismo color.

Marsaxlokk, Malta
Marsaxlokk, Malta

Desde allí cogimos otro autobús hasta la ruta del Blue Grotto, un camino de varios kilómetros para pasear cerca del mar y los acantilados, con unas vistas maravillosas de las típicas “ventanas azules” naturales que aparecen en las gigantes rocas marinas de Malta. Llegamos en una hora y varios transbordos, y desde allí, empezamos la ruta cerca del mar, pasando por encima de la Gruta Azul, y siguiendo la carretera hasta llegar al muelle, desde donde salen los viajes en barco para visitar las cuevas cuando hace buen tiempo. A nosotros aún no nos acompañaba el tiempo, pero si vais en primavera o verano, no os perdáis esa experiencia, porque poder bucear en las aguas mágicas de Malta no tiene precio (bueno si que tiene, pero 8 euros es casi simbólico).

Decidimos pasar el resto del día, hasta el atardecer, cerca de unos acantilados donde podíamos ver olas chocando con fuerza continuamente, tan cerca de nosotros, que podías quedarte en estado meditativo envuelta solo por el sonido del mar.

Tienen esa zona muy bien preparada para las visitas, con escaleras, una especie de jardín con varios caminos y diferentes niveles en las rocas para sentarte a comer un helado y disfrutar de las vistas.

Blue Grotto, Malta
Malta

Es un lugar que no os decepcionara, tanto si vais en verano y podéis aprovechar todas las opciones de ocio de ofrece, como si vais en invierno. Las vistas son siempre espectaculares, las aguas de Malta son de un azul claro turquesa tan intenso que parecen que han sido saturadas con un editor de fotos.

Desde allí, caminamos de vuelta un par de kilómetros sobre el Blue Grotto hasta la carretera para coger de nuevo el autobús, y estuvimos tentados de hacer autostop, porque tras esperar mas de media hora, aún no sabíamos si pasaría algún autobús. Pero no hubo problemas mayores, los carteles con los horarios del bus están actualizados, y aunque se retrase un poco siempre llega.

Día 3. Ramla Beach y Blue Hole

Aprovechando bien nuestro tiempo, decidimos pasar los dos siguientes días en la isla del Gozo para visitar la playa naranja, la ventana azul y las salinas de Marsalforn.

Cogimos por la mañana el ferry muy cerca del hotel, prácticamente es un paseo de 5 minutos, por lo que, si tus planes son visitar las islas, esta localización te viene genial para ahorrarte autobuses.

Ambas islas, Gozo y Malta, están muy bien comunicadas, ya que el ferry funciona durante todo el día cada hora, y el precio, si bien recuerdo, era inferior a 5 euros por viaje (sin coche, si llevas tu propio coche será más caro).

Lo primero que veras al llegar al Gozo es su increíble puerto en Mgarr, una preciosidad que, si tienes suerte de verlo durante el atardecer, te recomiendo tener la cámara de fotos a mano, porque los colores que aparecen con las luces del puerto no tienen desperdicio, nosotros vimos el espectáculo desde el mar en el viaje de vuelta a Malta.

Por cierto, si vais, os recomiendo también visitar la isla el Comino. Nosotros decidimos saltarnos esta parada porque el tiempo no acompañaba y esa isla es mejor disfrutarla desde el agua, pero si vais con la idea de bucear, no podéis perderos el Blue Lagoon con sus aguas cristalinas.

Bueno, siguiendo con Gozo, el primer día, considerando que teníamos un clima envidiable para la temporada que era, decidimos empezar directamente por el Blue Hole y desde allí, ir a pasar la tarde a la playa naranja. Desde el puerto de Gozo cogimos dos autobuses y en menos de una hora estábamos caminando sobre las rocas de la Ventana Azul. Hay muchas historias sobre antiguos gigantes que vivían en Malta, y en ese lugar podéis ver que, si bien son contadas como ficción, parecen tener cierto sentido, ya que en las rocas hay huecos en orden de pisadas en los que cabe una rueda de coche. Además, entre las rocas, cubierto por agua, hay líneas rectas entrecruzadas, claramente hechas artificialmente, que sugieren haber sido creadas por el arrastre de algo muy pesado sobre el suelo, ¿quizás líneas para mover carros?

Blue Hole, Malta
Blue Hole, Malta

Nosotros tuvimos la suerte de llegar a Malta unas semanas antes de que desapareciera el Blue Hole, y ya en ese momento eran muy cuidadosos evitando que nadie se acercara a la ventana. Igualmente, las vistas desde allí eran increíbles, desde la derecha la ventana azul, y desde la izquierda, las tres rocas en línea en el mar abierto.

Blue Hole, Malta
Blue Hole, Malta

Para darnos el gusto de, al menos, si no podíamos bañarnos, navegar sobre el mar, decidimos coger un bote (el precio como casi siempre en Malta, super barato, entre 3 y 5 euros) en grupo que te llevaba desde una cueva a visitar el mar y el otro lado de la ventana. Puede parecer un poco fantasioso, pero os aseguro que me sentía como Ulises en la película La Odisea (rodada en parte en Malta, por cierto), cuando se adentra en las cuevas. Solo que en lugar del canto de las sirenas yo oía la llamada de ese mar casi fluorescente (os lo aseguro, no soy tan buena en la edición de fotos, lo que veis es lo que os vais a encontrar).

Blue Hole, Malta
Blue Hole, Malta

Sobre las tres de la tarde, tras comernos nuestros bocadillos (podéis pedir algo directamente en la zona, ya que hay restaurantes), nos cogimos los autobuses que nos llevaban a la playa naranja, donde llegamos en una hora. Lo mejor de esta playa, además de que esta recogida y no es muy grande ni especialmente popular para los turistas, es que tiene una arena anaranjada que llama mucho la atención.

Una vez vista la playa, que quedaba en un paseo de cinco minutos desde la parada del bus, seguimos caminando por la montaña de la izquierda hasta la cueva de Calypso, un camino empinado sobre el mar, pero fácil de hacer en menos de media hora. Se supone que la cueva estaba cerrada y era mas una visita desde fuera, pero decidimos echar un vistazo mas profundo. Por cierto, desde arriba parece que la cueva es diminuta, pero una vez dentro es completamente diferente. Desde allí, seguimos hasta un pequeño poblado con casitas con vistas a la playa naranja, y volvimos bajando por la carretera principal, con el mar a la izquierda, hasta llegar a la parada del bus.

Cueva de Calypso, Malta
Ramla Beach, Malta

Como veis, a nosotros nos gusta caminar bastante, y si hay naturaleza de por medio, aún más, y todo en Malta es de lo más natural. Por cierto, no os preocupéis por las necesidades básicas, ya que cerca de la cueva de Capypso hay instalaciones publicas con cuartos de baño.

Como se nos hizo tarde, decidimos dejar las salinas para el cuarto día. Llegamos justo a tiempo al puerto de Mgarr para ver la puesta de sol desde el ferry y volver al hotel para cenar.

Día 4. Marsalforn salt pans

El clima del día 4 nos salió algo rana, ya que se nos venia una tormenta encima. El plan para ese día era sencillo, volver a coger el ferry al Gozo y visitar las salinas de Marsalforn, un pueblecito costero desde donde se llega fácilmente a las salinas caminando una media hora con el mar a tu derecha, entre las rocas anaranjadas de la isla.

Salinas en el Gozo, Malta
Salinas en el Gozo, Malta

Esta visita no es imprescindible, pero si te gustan las fotografías con cierto encanto, desde allí podrás tener buenas perspectivas, con el mar de fondo. Solo trata de tener cuidado si es un día ventoso para no caer dentro de los agujeros con agua.

Malta
Salinas en el Gozo, Malta

Precisamente porque el día era de tormenta y lluvia, pudimos verla venir desde el mar, y a nosotros, que nos gustan los cambios climáticos, nos encanto la experiencia.

Día 5. Popeye village

El último día teníamos tiempo para hacer una parada mas antes de coger el bus de vuelta al aeropuerto, así que decidimos visitar el Pueblo de Popeye. Caminando puedes llegar desde el hotel Paradise sin problema en una hora, o cogerte un bus y estar allí en 12 minutos.

Popeye Village, Malta
Popeye Village, Malta

Popeye Village es un lugar más turístico y comercializado, donde la entrada de 10,50 euros, incluía espectáculos de animación con actores en directo, un video con escenas de Popeye interpretadas por los turistas que quisieran participar (el video era precio aparte), varias visitas, una copita de ponche en el bar, una postal gratuita y un paseo en barco de 15 minutos por el impresionante mar privado del Pueblo. Al parecer, aunque soleado, el tiempo no era suficientemente bueno para hacer la visita en barco, por lo que, para aprovechar bien el precio del ticket, igualmente nos metimos en la zona del mar a refrescarnos.

Al pueblo no le falta detalle, es una recreación perfecta con todos los objetos, casas, colores y estructuras necesarias para hacerte vivir la experiencia. Es el set original de la película Popeye, de 1980.

Popeye Village, Malta

Incluso si no te gustan las historias de Popeye, o no has visto la película, el pueblo no te dejara indiferente, y mas si vas un día con buen tiempo para la visita en barco.

Pues ese fue nuestro viaje, una pequeña escapada invernal, huyendo del frio de Edimburgo, que a nosotros nos vino genial para llenarnos de la energía cálida de Malta, y de paso ver algunas de sus maravillas. Además, el último día, antes de dejar el hotel, decidimos darnos un baño en la playa privada (aún mas privada en temporada baja, tanto que estábamos solos) para probar el agua de Malta antes de irnos.

No se si ha sido suficiente esclarecedor este post, pero en cualquier caso, si queréis preguntarme algo, podéis dejarme comentarios y tratare responderos con lo que recuerde. Y me disculpo por la calidad de las fotos, fueron todas tomadas con el teléfono móvil 

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