No te dejes estafar por las agencias de alquiler

Primer encontronazo con el panorama madrileño

He vuelto a España hace relativamente poco, pero en estos casi dos meses mi alerta anti-picardía, que había estado en placentero estado de letargo, se ha reactivado vivamente.

Vine con la idea de conseguir un piso con un precio normal, esperando que, por ser Madrid, y con la crisis económica, sería más barato que vivir en Edimburgo (pobre de mi ingenuidad).

Sin embargo, me he llevado varias sorpresas desagradables al ver que aquí se mantiene alta la demanda sacando a oferta solo una ínfima parte de los pisos disponibles, y por precios desorbitados, además de que la mayoría de las casas disponibles están bajo el control de “agencias de alquiler”- mafias inmobiliarias que hacen del proceso de alquiler un camino interminable, inhumano y desmotivador.

No es que no haya pisos de sobra y disponibles en Madrid, sobre todo teniendo en cuenta que si cada año hay tantísimos desahucios en España desde que empezó la crisis, todas esas viviendas están ahí, a la expectativa.

Por otra parte, tampoco podemos tirar de las viviendas sociales, ya que suponen solo en 1% del mercado inmobiliario en España, muy por debajo de por ejemplo el 32% de los Países Bajos (irónicamente, tienen más viviendas sociales y menos necesidad de ellas).

Esto es debido a que en España el dinero destinado a la protección social, en lugar de aumentar, como lo hizo en Europa desde 2010, aquí disminuye, y parece que prevén apretarnos más en el próximo año.

Experiencia con la más estafadora de las agencias de alquiler

En fin, el caso es que después de estar a la espera de nuevos anuncios de piso cada día, después de más de un mes nos decidimos por una casa de Idealista que estaba a cargo de Alquiler Seguro, y a la desesperada decidimos pagar la reserva, ya que, con tan poca oferta y tanta demanda, aquí quien no corre vuela, y después de tres semanas pagando tres casas diferentes de Airbnb y moviéndonos con cuatro maletas, decidimos que la experiencia nómada había sido más que suficiente.

He aquí nuestra ignorancia al pensar que finalmente se habían acabado todos nuestros problemas, cuando solo acababan de comenzar; y es que esta supuesta agencia, una de las muchas que han aparecido como champiñones desde que empezó la crisis (así como las tiendas de Compro Oro, la popularidad de la lotería y las franquicias de Apuestas Deportivas) no hizo más que estorbarnos en el camino y crear velos de ilusiones inexistentes.

Para empezar, nos adjudicaron un comercial que nos comentó que la casa era perfecta, hasta que el día de la visita nos dimos cuenta de que ni siquiera la había visitado antes, es más, en la agencia no le habían dado la dirección correcta, y por lo tanto en el anuncio de Idealista también había sido errónea.

Como siempre pasa, cuando por fin pudimos ver la casa (siempre después de haber pagado la reserva y de que ellos comprobaran la validad de nuestra documentación necesaria con un seguro) pudimos ver como las fotos habían sido más que transformadas.

Sin embargo, no tuvimos tanto tiempo como para hacer una comprobación exhaustiva sobre las condiciones reales del piso, aunque en la agencia ya te informan que todas sus casas están perfectamente listas para entrar a vivir (es como un mantra para ellos, me recuerda un poco a una secta que sabe lo que tiene que repetir ciegamente y sin pensar).

El caso es que una vez que pagas reserva, si tras ver la casa no te gusta, esa reserva la has perdido, excepto en el caso de que tu documentación no haya sido aceptada por el seguro. Pero sin extenderme más en pequeños detalles como ese, iré directamente a lo que nos trajo de cabeza al rio.

Una vez que vimos la casa y aceptamos las condiciones para alquilarla, le hicimos saber a nuestro comercial claramente y el mismo viernes de la visita, que teníamos cierta urgencia, debido a que nos estaba saliendo caro tanto Airbnb y además estábamos cansados de movernos de una casa a otra. Así que él nos dijo que (si la visita al piso y esta conversación fue un viernes) para el lunes nos llamarían y podríamos firmar el contrato.

Primera mentira descarada a expensas de nuestra economía, que iba disminuyendo a una media de 120 euros a la semana.

El lunes, por supuesto, nadie de la compañía nos llamó, ellos no son famosos por molestarse en contactar con sus clientes, incluso cuando se van a llevar con la firma del contrato la fresca de la cantidad de un alquiler, plus una fianza (o deposito) más el IVA (110 euros en este caso).

Así que me dispuse a llamarles para que me pusieran al día con el contrato, y mi comercial me hizo saber que tendría que esperar hasta el martes, en caso de que se acordaran de llamar a la dueña del piso (esto es una aportación mía, ya que le dije a mi comercial el viernes que era urgente firmar el contrato el lunes porque nos teníamos que mover del Airbnb de nuevo, pero él no contacto con la dueña), y si no, ya se retrasaría para el jueves, porque otra cosa no (como hacer su trabajo), pero las fiestas para estas agencias es algo sagrado, y el miércoles nadie iba a estar disponible.

El caso es que a ellos les da lo mismo la situación en la que se encuentren sus clientes, y no van a dedicar ni un segundo de su “ajetreada” vida laboral a hacerte las cosas más fáciles, ellos solo son intermediaros que dificultan la labor de contratación y comunicación entre cliente y cliente, y además cobran por ello.

Tras esta primera decepción con su mentira asociada, ya no nos creímos ni una palabra sobre que el contrato se firmaría el martes o el jueves. Nos buscamos un lugar para vivir hasta el fin de semana y nos mantuvimos a la espera, llamando constantemente para estar informados por nuestra cuenta.

Al final, por supuesto llegó el jueves y ellos no estaban listos para firmar el contrato, finalmente pusieron las cartas sobre la mesa y nos dijeron que era debido a que les faltaba un documento de energía que tenía que darles la propietaria de la casa. Y digo yo, si anuncias un piso en Idealista, a través de una agencia supuestamente seria y oficial, ¿no se supone que la documentación necesaria por parte del propietario ya debería estar más que registrada?

Total, nos vimos con un fin de semana largo de por medio, por supuesto otro puente, porque el viernes tampoco iban a trabajar, y mi comercial al ver mi ansiedad se le ocurrió comentarme que él además se iba de vacaciones (por lo tanto se lavaba las manos) y que trataría de buscarme a alguien que le sustituyera (ni dio nombres ni nada).

Con tanto tiempo invertido, así como los 200 euros de reserva y la futura factura de las múltiples llamadas a sus números 900, ya era muy tarde para echarnos atrás, así que decidimos pasar el puente fuera de Madrid, en una casa familiar, para ahorrarnos otro Airbnb. Al final el lunes siguiente les volví a llamar yo, y me dijeron que era posible firmar el martes, y así lo hicimos.

El momento del contrato fue una odisea, la persona que me atendió durante la firma salía más que entraba de la sala, ya que me dejó allí con tres documentos diferentes, sin contar el susodicho contrato, para que me los leyera tranquilamente.

Todo el mundo parecía de lo más relajado en esa agencia, indiferente al hecho de que hubiera un sujeto extraño viviendo una controvertida batalla mental entre la idea de firmar o no firmar un contrato que implicaría estar con las manos atadas.

También mencionar que la persona que debía ayudarme, cuando le daba por pasarse por la sala para contestar a mis preguntas, contestaba con arrogancia y parecía extrañamente ansiosa por terminar urgentemente, asumiendo que yo debía saber por inspiración divina la respuesta a mis preguntas legales sobre el contrato.

Me aseguró que el piso estaba en las condiciones idóneas para ir a vivir, que si no estaba de acuerdo, debería haberme asegurado por mí misma el día de la visita al piso (de 10 minutos escasos, nuestro comercial tenía más trabajo que hacer) y que todo en la casa funcionaba perfectamente. Al final acabe firmando el contrato, un contrato que, por cierto, solo protege a la agencia y al propietario de la casa, no hay nada que hacer si eres el que va a alquilar.

Allí mismo tuve que desembolsar la cuantía de 1825 euros, sin contar con el seguro obligatorio de la casa, que era elegido por Alquiler Seguros y tendría que ser pagado en las siguientes semanas. Para continuar con la majadería, me dijeron que ellos no disponían de las facturas de agua, luz y gas, así que yo debía llamar por mi cuenta a la propietaria para pedírselas y así cambiar la titularidad y empezar a pagar.

Y no contentos con eso, las llaves de la casa estaban en otra oficina de la compañía, a la que nos dirigimos ya cansados, con las maletas. ¿Y qué saco Alquiler Seguros de esta chapuza? Pues un total de 1160 euros del pago total, por no hacer nada más que imprimir los papeles del contrato y poner el anuncio en internet, sin contar con el “muy profesional y competente” trato que me habían dado esa semana.

Y os preguntareis, sino sois de Madrid, que por qué buscamos una casa por agencia; lo cierto es que no la buscamos, pero por desgracia, los propietarios se sienten más seguros poniéndolos a cargo de las agencias, así que, si un buen porcentaje de los pisos están en estas situaciones, no te queda otra que pasar por el aro o esperar estoicamente el tiempo que sea necesario para encontrar una casa por un particular.

Después de ese par de horas en la firma del contrato, de haberme sentido violada en mis derechos e impotente durante toda esa semana, por fin estábamos en el paraíso prometido.

Que desagradable sorpresa cuando al llegar al piso descubrimos que las tres luces de la entrada y el salón no funcionaban, no siendo un problema de bombillas (las comprobamos) y luego, tras haber revisado el reportaje fotográfico que proporciona Alquiler Seguro en la web, vimos que ellos habían alquilado el piso a sabiendas de ese problema, ya que en todas las fotografías de la casa las luces habían sido encendidas, excepto, que casualidad, las tres del salón y la entrada.

Además, al llamar a la dueña, nos aseguró que les había entregado las facturas de luz, agua y gas a la agencia, y que ellos debían dármela, pero como ya mencioné antes, la agencia se había lavado las manos sobre ese tema durante la firma del contrato, porque no solo tienen mala comunicación con los clientes, sino también entre ellos.

No soy ignorante, pero siempre he tenido la tendencia de no dudar de la palabra de las personas, así como lo hice cuando, al visitar la casa por primera vez, mi comercial me aseguró que en el segundo dormitorio (un cuchitril diminuto) cabía una cama porque en el pasado había habido una. Evidentemente no quise dudar de él en ese primer momento, pero luego descubrí que en ese dormitorio solo cabía una cama pequeña si sacabas el armario y la silla fuera.

Una vez cometida tal estupidez por falta de experiencia, es decir, una vez firmado el contrato, mi pareja y yo decidimos abordar la situación positivamente, intentando sacar lo mejor de lo que había, pero no paraban de aparecer sorpresas que se interponían una y otra vez.

Estábamos en un piso bajo con paredes de papel desde las que oíamos absolutamente todo, no solo por las paredes en sí:

  • También porque vivíamos en un barrio con inmigrantes que han creado un ecosistema decadente sin reglas sociales donde no importa si dejas el coche en el medio de la calle impidiendo la entrada al garaje
  • Si tus hijos chillan durante horas en el portal del edificio
  • O si los niños (por llamarlos de alguna manera, porque los he visto incluso fumar en la calle con verdaderas poses de cine de la talla de Humphrey Bogart) se dedican a crear una banda callejera que tira bengalas y petardos en cada esquina por las noches, que molestan a los viandantes
  • O insultan a grito pelado lo más desagradable que se les ocurra sin ningún pudor con los padres en la misma calle mirando impasibles el espectáculo.

Pero eso era lo que enturbiaba desde el exterior, dentro se cocían otros dramas, y es que no solo eran las luces disfuncionales y el dormitorio diminuto, el contrato de luz de la anterior inquilina era el mínimo y si enciendes un radiador y un microondas al mismo tiempo el contador salta (continuamente), además no hay un interruptor automático general, que creo que es obligatorio.

Sin embargo, el mayor desafío de esa casa, que en las fotos de Idealista parecía perfecta, es que hay un hueco de 30m2 al que se accede desde una ventana incrustada en el cuarto del baño, dicho hueco se encuentra sobre el garaje del edificio y crea tal humedad y frio que si cierras la puerta del baño puedes usarlo como despensa – frigorífico, así como también el otro hueco (o también llamado por la agencia, armario) del dormitorio, que comparte pared con los 30m2.

Por otra parte, el piso, al no estar bien aislado por las paredes, cualquier calor que intentes generar se escapa constantemente, así que hay que poner el único radiador de la casa 24 horas al día y moverlo contigo como si fuera un apéndice más de ti a cada cuarto.

En el baño descubrimos que no había extractor, por lo tanto, si te vas a dar una ducha con la puerta cerrada sabes que al salir estarás en una sauna que empapa las paredes y forma charquitos en el suelo.

Pero como digo, en un principio, esa primera semana intentamos tomárnoslo con perspectiva, e iniciamos una investigación de ensayo y error para saber cuál era la mejor solución (temporal, por supuesto) para esa humedad helada. Al final pusimos una vela encendida todo el día, y descubrimos que si nos duchábamos con la puerta abierta y el radiador dentro, la humedad estaba bajo control, que no el frio y la corriente de aire del dichoso hueco colindante.

El problema del escape de calor de la casa y el armario húmedo aún están pendientes de estudio, porque no se nos ocurren ideas para solucionar eso.

Conclusión de todo esto

Con esto, además de desahogarme en un espacio seguro, como es mi blog, también quería hacer una llamada de advertencia para aquellas personas que quieran confiar sus hogares y su dinero a esa “mafencia” llamada Alquiler Seguro.

Sepan que les importa bien poco lo que tengan que hacer para conseguir lo único que les interesa, que la mitad de su trabajo te va a tocar a ti hacerla, y que su ritual de iniciación es como para declarar ante un juez, pero al revés “Juro solemnemente decir mentiras, todas las mentiras que sean necesarias y nada más que mentiras hasta haber conseguido sangrar al posible futuro cliente, dejándole impotente en su situación”.

Pues con esto, termino este deprimente y ciertamente negativo artículo, esperando no perturbar en demasía la completamente distinta temática de mi blog. Lo hubiera expuesto en otro lugar, pero este es mi espacio.

Lo siento si disturbio a algún lector poco precavido que no quiera leer algo así en este blog. Y al resto, solo quiero dejaros mi experiencia, por si ayuda a alguien a elegir mejor un alquiler sin agencias de por medio (sobre todo esta en particular), y así ahorrarse dinero y problemas imprevistos.

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2018-11-27T16:11:43+00:00

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